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15 dichos de mis abuelos

Por: Luisa Osorio

  1. Cuando a mi abuela Licha le preguntan cómo está, ella siempre responde: “¡Está maluco el bejuco!”.
  2. Mi abuelo Walberto siempre que ve a sus familiares vestirse lanza la expresión: “El que ensilla su burro sabe pa’ donde va”.
  3. Si alguien de la familia tiene un problema con una persona de la calle, la abuela Mirian siempre nos advierte: “Te van a formar tu chochorito”.
  4. Mi abuelo Marco dejó de parrandear y emborracharse hace mucho tiempo; cuando mi papá le pregunta por qué ya no toma trago, contesta: “Buey cansao’ asienta el paso”.
  5. De niña iba mucho a casa de mi amiga Adriana, su abuela, que no era de mi agrado, me decía: “¡Carajo, muchacha! Hablas más que lora mojá”.
  6. Las amigas de mi abuela Alicia siempre que llegan de visita gritan: “¡Ya llegaron las pelás!”. Lo más chistosos es que entre todas hay al menos unos 5 siglos.
  7. En Cartagena los abuelos y las abuelas no dicen “haz las cosas con paciencia”, sino que, de una forma alarmada gritan: “No vayas a hacer las cosas a la bulla de los cocos”.
  8. Mi vecina, que tiene 80 años, siempre que escucha a alguien con gripe sonarse la nariz, dice con cara de asco: “Se sopla la nariz como corneta de tractomula”.
  9. En el Caribe las abuelas, cuando ven a alguien comer con ansiedad, dicen: “¡Chifla, muchacho! ¡Te vas a ahogá!”.
  10. Cuando llega el medio día –que es la hora de mayor calor-, mi abuela Elisa se sienta en una mecedora en el patio, sube las piernas y las abre, y con un abanico de paja se echa fresco entre ellas mientras exclama: “¡Me estoy sancochando!”.
  11. Aura, mi vecina,  cuando regaña a sus nietos por estar en la calle, les dice: “¡Caminas más que loco nuevo!”.
  12. En mi barrio siempre hubo peleas de pandilla. Mi abuela Edelmira siempre estaba en la esquina hablando con otras vecinas, y cuando de repente se formaba una pelea, ella gritaba: “¡Recójanse que se formó la chambrana!”.
  13. Cuando era una niña le preguntaba a mi abuelo, al final del día, cómo le había ido en su trabajo; él siempre respondía: “¡Ay! Mija, si hoy fue malo, mañana será peor”.
  14. Si no había nada de tomar a la hora de comer, mi abuela siempre exclamaba: “¡Hoy se ajustan con jugo e’ tubo!”. (agua)
  15. Siempre que estaba jugando en la calle con mis amigos, mi abuela me gritaba: “¡Mira, muchacha! Ven pa’ peinarte, que tienes ese pelo como muñeca tirá en arroyo”.